
La cocina Pinosera es típicamente mediterránea. La historia de Pinoso, su situación geográfica, su clima y la fertilidad de sus tierras han ido dotándola de una enorme riqueza y variedad.
Uno de los principales alicientes de la Gastronomía de Pinoso es que ha conservado las recetas más tradicionales y populares, desde tiempos casi inmemoriales hasta nuestros días.
Entre ellos destacan algunos platos como la gachamiga, el arroz con conejo y caracoles, los gazpachos y las fasegures, todo ello sin olvidar los embutidos, que en Pinoso alcanzan las más elevadas cotas de calidad, como por ejemplo, la longaniza seca. Las pastas y dulces caseros, como las famosas perusas ocupan otro lugar de privilegio en la gastronomía del lugar.

Tradicional comida española, originaria del levante y con el toque personal de Pinoso. Éste generoso plato ha sido siempre el perfecto acompañamiento para las reuniones familiares.
Esta forma de elaborar el arroz tiene últimamente merecida fama, y hoy en día es preparado por muchos, pero bien hecho por muy pocos, a pesar de su aparente simplicidad.
Lavar detenidamente los caracoles, poniéndolos bajo el agua fría en una olla con sal y removiéndolos constantemente, mientras vamos cambiando el agua hasta que dejen de soltar esa especie de babilla. Luego se calientan a fuego mínimo sin llegar a hervir.
Poner una sartén sobre el fuego con un poco de aceite y dorar el conejo; cuando tome color añadir un poco de tomate triturado, y déjelo durante quince minutos.
Se pasa el conejo y el tomate a una cazuela con unos 2 litros de agua, y se hierve hasta que la carne esté suficientemente blanda.
Pasado el tiempo se retiran y se dejan enfriar. Coger el conejo con los caracoles y dejarlos con su líquido en una paella a fuego muy vivo. Cuando la ebullición es sonora, agregar el arroz y salpimentar; cinco minutos después incorporar el azafrán y mantener diez minutos más; en quince estará hecha la paella.

Es un plato de cuchara, muy apetecible en días de frío y de lluvia.
un puñado de garbanzos (puestos a remojo la noche anterior)
1 kg de patatas
una zanahoria
1/4 kg de ternera (de la punta)
1/4 de pollo
un pedazo de tocino
un pedazo de hueso de ternera
2 chorizos
2 blancos
sal y azafrán
1/4 de carne picada de cerdo
1/4 de carne picada de ternera
miga de pan del día anterior
1 huevo
un poco de sangre
ralladura de limón
piñones, perejil, pimienta, ajo y sal
Para la elaboración del cocido en una olla con agua hirviendo y sal se ponen a cocer todos los componentes menos las patatas y la zanahoria. Dejar a fuego medio hasta que la carne esté tierna.
Media hora antes de terminar la cocción, añadir a la olla las patatas peladas junto con la zanahoria y los garbanzos.
Para la elaboración de las fasegures se mezclan y amasan todos los ingredientes con el pan bien deshecho y después se hacen pelotas como el hueco de una mano aproximadamente.
Finalmente poner “les fasegures” en una cazuela y seguidamente se cubren con el caldo del cocido. Hervir durante 30 o 40 minutos y listo para servir.

Trocear el pimiento, el conejo y la perdiz. Triturar los tomates y pelar los ajos.
Partir la torta en trozos pequeños (un puñado por persona).
En una sartén con aceite sofreír unos minutos la carne y a continuación sofreír durante cinco minutos los ajos, el tomate y el pimiento.
Añadir agua caliente, el laurel y la sal al gusto y dejar cocer 30 minutos.
Añadir el romero y la torta de gazpacho.
Incorporar las setas troceadas y acabar de cocer hasta que la carne esté bien tierna (15 minutos más).

Ésta era una receta que acostumbraba a acompañar a los labradores, jornaleros y cazadores en el momento del almuerzo, pues es una comida sencilla de elaboración que llena el espíritu y el estómago sin vaciar el bolsillo.
Calentar el aceite en una sartén grande. Añadir los ajos tiernos como los secos y mantener a fuego lento hasta que se doren. Sacar los ajos del fuego y reservar.
Apartar la sartén del fuego, echar la harina y remover con el aceite hasta que toda la harina quede empapada y con grumos.
Volver a poner la sartén al fuego. Empezar a echar el agua y la sal, y deshacer los grumos de la harina hasta que empiece a hacerse una pasta cada vez más densa. Añadir los ajos. Trabajar con la rasera la masa a fuego vivo, picándola y moviéndola sin dejar que se pegue a la sartén. Cuando empieza a no pegarse seguir cortando la masa con la rasera y darle vueltas al aire. Y repetir esta operación hasta que la masa quede bien cocida. Trabajar un rato más, darle las dos o tres últimas vueltas sin cortar, para que coja la forma de una torta y color dorado.

Tienen su origen en la localidad de Pinoso en el siglo XVIII donde se elaboraba en los hornos familiares hasta que en el siglo XX empieza a producirse a mayor escala. En la actualidad se producen en Pinoso unos 3500 kg de perusas al año.
Mezclar en un bol 14 yemas de huevo, 2 claras, azúcar, anís seco y el aceite.
Amasar manualmente la combinación anterior, agregando la harina poco a poco.
Una vez que hemos conseguido hacer la masa debemos dejarla reposar unas 3 horas.
Pasado ese tiempo, nos untamos las manos con aceite (de esta forma trabajamos más fácilmente la masa) y le damos forma a la perusas. Tienen que ser como una galleta gordita.
Se meten en el horno un poco más de un cuarto de hora.
Al sacarlas del horno se espolvorean con azúcar glas.


